27 de Junio de 2003
La performance. Su creación. Elementos
La tarea de escribir acerca del modo de estructuración de una
performance no me parece tarea fácil, dada la enorme variación de modos
de hacer que esta palabra abarca. Diré desde el inicio, que aunque en
ocasiones una acción se muestre o manifieste más próxima al teatro, a
la música, a la poesía, a la instalación, al video o a la danza, deberá
a mi parecer, para definirse como performance, incluir puntos de
conexión y enlace con otra u otras prácticas específicas distintas,
de tal manera que, como resultado de ese cruce, se produzca un modo de
hacer intermedia, divergente del rasgo que se advertía como fundamental
o más característico de la acción misma; y así que ese modo de hacer
sea propio de una práctica situada a medio camino entre dos o más
especificidades artísticas. Pero además, para la creación
de una acción, cualquier performer debería reflexionar al menos acerca
de cinco factores imprescindibles de su estructura, de cuya elección o
modo de hacer dependerá el desarrollo y evolución de la acción misma.
Hacemos referencia con ello a los conceptos de espacio y de tiempo, al
alejamiento de la noción de representación, a la necesaria presencia
del cuerpo del performer y a la exigencia de la idea; factores que
trataremos a continuación de forma concisa. Hablar del tratamiento
del espacio en la performance es algo tan exigible como necesario. Un
espacio que el performer escogerá entre muy diversas opciones y que
deberá sentirse como algo integrado a la acción; como una especie de
prolongación del cuerpo que interviene. En mi opinión, el espacio
escogido se convierte en signo y entra a formar parte de la trama
semántica. El espacio dirá tanto como el cuerpo en infinidad de
ocasiones, y estará determinado por la elección o elecciones que hayamos
hecho.
Podremos escoger, por ejemplo, un lugar fijo, concreto; un lugar
en el cual se vaya a desarrollar toda la actuación, como yo suelo hacer
en muchos casos; o bien podremos considerar que la elección de dos o
más lugares distintos, relacionados entre sí, es lo más conveniente
para la exposición práctica de la idea. Resulta evidente que el
desarrollo de la acción contendrá diferencias muy notables, según se
considere uno u otro espacio, determinando la actuación misma y
configurando tanto la percepción del performer como la del receptor.
El espacio es un material, no un vacío, decía Nicolas Schöffer al
hablar de sus esculturas cinéticas.
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escrito por Bartolomé Ferrando en la categoría performance

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